martes, 5 de octubre de 2010

Oda al bastidor de Alberto Espinosa

Oda al bastidor

de Alberto Espinosa

A fuerza de ser bastante
y vasto en el horizonte
un pintor ya sin pinceles
con un bastidor tropezó:
bidimensional sustento
en que, rápidamente pensó,
habría de probar al tiento
la dinámica del vuelo;
sólo sobre el aire esgrimió
trazo a trazo y delicado
la magnética del color:
empezó a pintar una flor
de color magenta y rosa
porque era primorosa;
después intentó un celaje
con su nube en el paisaje
de tonos blanco titanio
sobre mil tonos del azul
cielo, morado, violeta,
índigo rozando el azur
en la noche más secreta
de tornasoles destellos
cual cola de pavo real;
empezó a usa los ocres
con paleta restringida
pues estaba ya batida
y bajó hasta tan hondo
que con Dante se encontró
para salvar un diamante
muy hundido en el carbón
y sobre la colina subió
más cruenta que el purgatorio
y enastándolo en un hilo
de perla su colorido
a Beatriz se lo ofrendó
cantándole una oda
que decía que un pintor
a fuerza de ser bastante
y vasto en el horizonte
con un bastidor tropezó.


19-VI-2010








No hay comentarios:

Publicar un comentario